martes, 4 de diciembre de 2007

La gran verdad

Un seguidor y periodista "cule" Ramón Solsona, escribe en La Vanguardia el artículo que hoy he seleccionado, por su excelente visión del "nuevo Espanyol" y por la verdad que no oculta, que Tamudo les dejara sin Liga...le da rabia.

Puede que sea el último derbi que se juega en Montjuïc, esa montaña que para los pericos ha sido más Gólgota que Olimpo. Pero las hojas del calendario caen muy despacio para los pericos. Hace tiempo que viven mentalmente en Cornellà, con la impaciencia del realquilado que desea tener cuanto antes en la mano las llaves de una casa propia, nueva y linda. El españolismo salió tan desgarrado de Sarrià que se quedó en puros paños menores, muy cerca de la nada. Coqueteó peligrosamente con la Segunda División y parecía anclado en la nostalgia. El ingenio y la añoranza hicieron que la ciudad deportiva de Sant Adrià se conozca en el argot perico como Sadrià.Siempre Sarrià, el persistente recuerdo de un amor que se fue para siempre. En vez de tener callos en el corazón, los pericos tienen alma de bolero, avezados como están a convertir las pérdidas en sentimientos tristes y dulzones. Los catalanes no somos dados a poner nombres de persona a los campos de fútbol (Lluís Companys es una excepción y una cobardía, pues en 1992 no se quiso bautizar el estadio olímpico con este nombre). El campo mítico del Espanyol fue llamado siempre de Sarrià. Pero tuvo otros nombres populares. La Bombonera, por ejemplo, y también la Manigua, una palabra que evoca un paisaje tropical, puesto que el estadio se alzó en un lugar lleno de palmeras. Lo de Can Ràbia tiene su miga, porque Can Ràbia fue una taberna que estuvo en lo que hoy es la avenida de Sarrià y su nombre fue tan popular que identificó al barrio de su entorno. Allí levantó el Espanyol su estadio al principio de los años veinte y por eso se lo conoció como el campo de Can Ràbia, una expresión que reivindican todavía muchos aficionados como marca histórica de la casa. Aún hoy una calle adyacente a lo que fue el antiguo estadio sigue llamándose de Can Ràbia. Lo curioso es que también a los barcelonistas les gusta llamar así al Espanyol, los de Can Ràbia, como si fuera un apelativo que describe un estado de ánimo y no un topónimo. Esta otra rabia, con minúscula, vuelve. Dicen que el derbi de pasado mañana será de verdad, como los de antes. Porque el Espanyol vive en una luna de miel y hasta los notables del club andan tan acaramelados que se han olvidado de su recia tradición cainita. Pero, pase lo que pase el sábado, yo veo a un Espanyol realmente nuevo. Con los éxitos deportivos (dos Copas y una buena trayectoria europea), sociales (centenario) y patrimoniales (Sant Adrià primero y El Prat-Cornellà después), surge un nuevo perfil de socio que ya no es el romántico, fatalista, incomprendido y medio clandestino de antaño. En la medida en que se han ido desprendiendo de las connotaciones que los asociaban al franquismo, los nuevos pericos son desacomplejados y con mucho orgullo blanquiazul, por lo que la afición lleva camino de convertirse en militante y peleona como la del Atlético de Madrid. Doctores tiene la iglesia perica que me sabrán desmentir, yo sólo doy mi opinión desde lo que antes se conocía como "el otro lado de la Diagonal". Habrá que ver en qué medida el club echa raíces en el Baix Llobregat y si se lleva a cabo una política de captación por proximidad geográfica, sobre todo entre los escolares, pues en la infancia es donde se forjan las querencias deportivas. Intuyo que a medio y largo plazo el cambio de sede confirmará el subidón de amor propio que se ve reflejado en el significativo título del reciente libro de Manel Lucas: Sóc perico, i què! Pero reconozco que yo prefería al Espanyol que desapareció de los futbolines, el que llegó a suscitar condescendencia y hasta piedad entre los barcelonistas. Que Tamudo nos dejara sin título de Liga y con un palmo de narices en el mismísimo Camp Nou todavía me escuece. Me da rabia.

3 comentarios:

ury dijo...

Bé, és un article correctíssim. Fins i tot al final té la decència de treure's la careta. No es pot demanar més: ensabonada... i apoteosi final. Sembla de Can Ràbia i tot!

Anónimo dijo...

QUE SIGA RABIANDO EL RAMONET.... Qué lástima que Raúl no metiera gol el otro día en el derbi en esa jugada en el area en la que se dribló a varios jugadores... HUBIERA SIDO OTRO MAZAZO-TAMUDAZO para los del far$a...

Anónimo dijo...

se me olvido firmar!!! : TONI CUADRADO.